la noche eterna
En otros tiempos el cielo era la propia tierra.
Las estrellas silbaban,
El vacío estremecia,
Los colores jugaban
El oscuro vibraba en el pecho
Se celebraba noche y día
Nuestros cuerpos eran serpientes, mientras sentíamos el tambor.
Desde de el cerro la creación pulsaba.
Dos soles nos iluminaban y
Nos hacían bailar.
Hasta que las fogatas empezaron a flamear distinto.
Vino la primera explosión.
La estrella fugaz se hizo eterna.
Recurrió el cielo de punta a punta.
Los niños que aún o hablaban, todavia tenian el don de la premonición.
Sus llantos eran sinfonia de dolor y caos.
Nuevas estrellas fugaces empezaron a romper el acuerdo que tenían con la tierra.
Nos miramos con profundo amor
y
el
tiempo
se
detuvo.
Era una señal de respeto.
Un regalo para la humanidad.
Ya cueva ya nos esperaba.
Solemne.
Sus piedras ya sabían que serían templo de espera eterna.
Hasta que los dos soles fueran uno, la tierra úmida nos seria abrigo.
Este es le origen de la fuerza gitana.
La fé es sentencia de alma.
Hay una chispa que sigue pulsando con los siglos.
Y con este fuego
Nunca más hubo invierno.